Fahrenheit 451 – Ray Bradbury

9788445071168La semana pasada fue publicada una noticia informando de que, desde la llegada de Donald Trump a la presidencia del gobierno de EE.UU., han aumentado las ventas de la novela 1984 de George Orwell, una distopía donde la mentira y la falta de libertades son los pilares fundamentales del estado. La novela que os traigo hoy, si bien no ha sido noticia, también predice un futuro lleno de fatalidad con una censura promovida por el propio gobierno y secundada por toda la sociedad.

Esta historia se desarrolla en un futuro impreciso y narra la historia de un bombero llamado Montag. La diferencia con nuestra realidad radica en que los bomberos no apagan fuegos sino que los prenden, además tienen un cometido muy concreto: quemar libros. El título que da nombre a esta historia hace referencia a la temperatura a la que el papel arde.

Los libros, la cultura, el desarrollo intelectual, se han convertido en asuntos mal vistos por la sociedad. La mayoría de las personas desprecia los libros, los culpan de la infelicidad de las personas por la reflexión y preocupación “innecesaria” que estos provocan, así que el exterminio de los libros por todo el país se ha convertido en algo deseable que se lleva a cabo pensando en la felicidad de sus habitantes. Todo esto sucede en un ambiente prebélico con aviones de guerra e informaciones radiofónicas que no dejan de alertar a la población sobre el estallido inminente de una guerra.

La maquinaria del sistema se encuentra perfectamente preparada para que los ciudadanos tengan un mismo pensamiento, un pensamiento único que lleva a los poderes a controlar a las masas a través del ocultamiento de la información y su transformación en mentiras. Sin embargo, es imposible que no queden cabos sueltos. Nuestro protagonista conoce a una extraña joven, diferente al resto de las personas que él conoce, cuya desaparición provocará en él ciertas cuestiones y conflictos interiores. Una chica que no se interesa por las imágenes que se suceden en las paredes de los hogares  durante todo el día, emitiendo programas y personajes. Al contrario que las demás, la casa donde vive esta chica parece viva, llena de personas conversando y disfrutando de agradables detalles cotidianos como la belleza existente en el viento o la lluvia.

book-406806_640La novela es corta -más de lo que esperaba ya que no sabía que el contenido del libro era más amplio- , y a pesar de eso, en la parte final, tuvo ciertos momentos que se me hicieron algo pesados. En cierta medida, fue un poco decepcionante para mi. Me esperaba una obra maestra y me encontré con un relato, bastante menos extenso de lo que imaginaba y con un final algo abrupto, dándome la impresión de haber sido escrito sobre la marcha, sin haber tenido claro un final deseado.

A pesar de todo, la historia me gustó. El argumento de la novela me pareció desde un primer momento más que interesante y en cuanto supe de su existencia lo añadí a mi pila de libros de tsundoku. La edición que pude conseguir, además de la novela de Fahrenheit 451, contiene un postfacio del autor explicando cómo nació la historia y la narración de dos relatos más.

Estos relatos no están mal, siendo uno de ellos (Y la roca gritó) un relato atrayente sobre una pareja de blancos que se encuentra en un país de negros durante una revolución, en la cual los blancos están siendo exterminados; y el otro, titulado El parque de juegos, me pareció muy raro e incomprensible, este relato si que no me gustó nada.

“Un libro, en manos de un vecino, es un arma cargada. Quémalo. Saca la bala del arma. Abre la mente del hombre.”

El libro lo recomiendo totalmente. Es una gran historia, una obra de referencia del siglo XX debido a sus predicciones sobre la censura, la libertad de expresión y la manipulación de la información. Paradójicamente, por los hechos denunciados en la novela, fue censurada en algunos estados de EE.UU., lo que implica que algo interesante tendrá que decir el autor al respecto.

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V.O.S.O. (Versión Original Subtitulada Obligatoria)

En España estamos más que acostumbrados al doblaje en las series y películas. A pesar de que hay más países en nuestro entorno que lo hacen, en el nuestro es donde posiblemente sea más difícil acceder a contenido audiovisual en versión original, limitándose la mayoría de salas de este tipo a Madrid y Barcelona.

Para encontrarle un origen a este fenómeno tenemos que regresar hasta los inicios del franquismo. En 1941 se estableció una norma en España, copiando una ley promulgada en la Italia de Mussolini, la cual prohibía la proyección cinematográfica en un idioma diferente al español, lo que conducía irremediablemente al uso del doblaje en las películas. El doblaje no solo sirvió al régimen para liderar una defensa del idioma español, sino que fue una herramienta clave para la censura en ciertos filmes cuyo guión no era visto con buenos ojos por el gobierno de la época.

Esta imposición no tardó en desaparecer, en 1946 la norma fue suprimida pero la situación poco cambiaría. Los espectadores españoles ya estaban más que acostumbrados a que actores de la talla de Clark Gable hablaran su mismo idioma con fluidez, y no estaban dispuestos a leer líneas y líneas de texto pudiendo sentarse a escuchar y disfrutar de Grace Kelly actuando con acento de Valladolid.

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Esto nos ha llevado a que, hasta hace bien poco, ver una película o serie con las voces originales de sus actores era una hazaña. Digo hasta hace bien poco porque gracias a la llegada del DVD, la TDT y, sobre todo, de internet, se nos permite ver una película inglés, francés, ruso o chino mandarín. No obstante, cabe decir que el doblaje en este país es de una calidad notable, y que lo interesante de todos estos avances en materia lingüísticoaudiovisual –término que acabo de acuñar- es la no imposición, la opción de poder elegir como quieres ver tus películas o series.

Sin embargo – y a esto venía yo hoy-  hay películas o series que irremediablemente deben verse en versión original porque con el doblaje nos encontramos con escenas que pierden sentido, desapareciendo parte de la esencia de la misma película. Por eso me gustaría presentaros algunas de ellas.

Las chicas de la Sexta Planta

Un grupo de mujeres españolas, algunas tanphoto1 conocidas como Carmen Maura y Lola Dueñas, emigran a Francia a trabajar como criadas en la casa de un matrimonio francés. En esta comedia que muestra las diferencias entre clases sociales, los dueños de la casa hablan francés frente al español de las mujeres el servicio, produciéndose situaciones hilarantes que giran precisamente alrededor de las diferencias lingüísticas entre los personajes, por lo que ver esta película doblada al español pierde el toque de humor que el guión original pretende dar.

 

Vicky Cristina Barcelona

Vicky y Cristina son dos jóvenes968full-vicky-cristina-barcelona-screenshot norteamericanas que van a Barcelona a pasar unas vacaciones, donde conocen a un afamado pintor (Javier Bardem) y a su exmujer (Penélope Cruz). En esta película, a pesar de que predominan las conversaciones en inglés entre sus personajes, es casi imprescindible no perderse las discusiones de la pareja, y los desvaríos del personaje de Penélope Cruz, frente a las jóvenes, pasando del inglés al español en milésimas de segundo y aportando matices a la película que con el doblaje se pierden completamente.


Oriente es oriente

En esta comedia un matrimonio tradicional paquistaní residente en el Reino Unido se east_is_east_2012enfrenta a una dura situación teniendo que asumir que sus hijos quieren vivir según las costumbres de su país de acogida. Aunque en este film se habla inglés casi en su totalidad, si te gusta disfrutar de los idiomas y sus diferentes acentos, la versión original le aportará mucha más frescura y diversión. Si no te parece suficiente, existe una secuela llamada occidente es occidente.

 

Bienvenidos al norte

Un trabajador de Correos en Francia es trasladado al norte del país, un pequeño pueblo donde tienen una cultura y un acento peculiares. En esto último precisamente es donde radica la necesidad de escuchar el idioma francés en boca de sus protagonistas, la característica forma de hablar y de expresarse de los habitantes de este pueblo provocan mil carcajadas, unas cuantas de ellas perdidas en el doblaje. Existe una versión italiana de la película, Bienvenidos al sur.

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Una casa de locos

El protagonista de esta película es laberge-espagnoleJavier, un estudiante francés  que se va de Erasmus un año a Barcelona donde convive con un italiano, una inglesa, un danés, un belga, un alemán y una española. Creo que no hace falta que de razones para verla en versión original, ¿no? Y si te gusta, también se rodó una segunda parte: Las muñecas rusas.

 

El resplandor

Creo que esta película no necesita presentación, pero para los más despistados en cine puedo decir que hace años que esta película dirigida por el aclamado director estadounidense Stanley Kubrick se convirtió en una película de culto y una de las mejores obras de terror de todos los tiempos. Esta cinta no contiene personajes que conversen en diferentes idiomas o bromas que se hagan desde la forma de hablar de sus personajes, la razón para ver esta película en versión original es mucho más simple: el doblaje español es un auténtico mojón desastre. El terror se convierte en humor -de me río por no llorar- con las voces de las protagonistas; una obra de arte por los suelos.10-curiosidades-que-quizas-no-conocias-de-el-resplandor_landscape

Y a vosotros, ¿os gustan las películas dobladas o preferís la versión original?

Para acabar con Eddy Bellegeule – Édouard Louis

Para acabar con Eddy Bellegueule_135X220Desde que leí una entrevista que le hicieron al autor por la publicación de esta obra, quise leerlo. Me encontré con él por casualidad, sumergido en una cautivadora librería de segunda mano. La publicación en Francia, país de origen del autor y protagonista, fue un éxito además de estar envuelto en una gran polémica debido a su truculenta historia personal y familiar.

Edouard Louis, conocido como Eddy Bellegeule en su juventud, un apellido que evoca a las fauces de los animales según explica la traductora española, es el protagonista de este relato autobiográfico. El pequeño Eddy nació en el sitio equivocado, pasó, o más bien sufrió, su infancia en un pequeño pueblo en el norte de Francia. Un ambiente hostil para alguien como él, un chico amanerado y con poco interés en las aficiones y costumbres de sus familiares y vecinos, un estilo de vida burdo y provinciano.

Él era diferente, y se daba cuenta. No solo se daba cuenta sino que el mundo que le rodeaba se lo hacía saber de una forma cruel y desdeñosa para un niño. Un niño que crece y hace propio el deseo de sentirse aceptado, así intenta deshacerse de sus instintos más profundos solo para encajar, para integrarse en una sociedad que ni él mismo entiende.

Édouard describe una sociedad rural que puede parecer de otra época para la mayoría de personas que lea sus palabras, un ambiente poco frecuente -quiero pensar- en un país desarrollado en pleno siglo XXI a pesar de encontrarse en el país de la liberté, égalité fraternité. Los personajes que habitan el mundo que rodea al joven protagonista, extraídos de un mundo completamente real, aborrecen a aquellos que son diferentes; el racismo, el machismo y la envidia se encuentran presentes en el día a día del pequeño pueblo. Todo esto podría haber servido de excusa para cargar contra todo ser viviente que le dificultó la existencia durante los primeros años de su vida, pero el propio Eddy ha sabido como describírnoslo sin hacer hincapié en el odio y el rencor que el muchacho haya podido sentir durante todo su padecimiento.

“Pero, a fin de cuentas, como era el raro del pueblo, el afeminado, despertaba cierta fascinación divertida que me ponía a buen recaudo, igual que a Jordan, mi vecino de la Martinica, el único negro en kilómetros a la redonda,  a quien le decían Es verdad que no me gustan los negros, ahora ya no ve uno más que negros que causan problemas en todas partes, que pelean en guerras de sus países o que vienen aquí a quemar los coches, pero tú, Jordan, estás bien, no eres como los demás, y nos caes bien”

La lectura de esta novela me cautivó desde sus primeras líneas. Debido a su corta extensión, pude leerlo tranquilamente en un par de tardes, hipnotizándome con cada una de sus palabras en un relato duro y directo, protagonizado por personajes con nombre propio. El único “pero” que podría señalar sería la estructura del libro, esta no sigue una línea cronológica clara, el autor va narrando sus vivencias de una forma desordenada, algo que no es excesivamente molesto pero que me ha provocado alguna confusión de lector despistado.

La historia me ha recordado a una de mis películas favoritas de mi infancia: Matilda, inspirada también en un libro del famoso escritor Roald Dahl, de título homónimo al de la película. Así que si tú también has disfrutado de esa película –quizás también del libro, no lo he leído aún- y de su historia de injusticia y opresión, podría interesarte Para acabar con Eddy Bellegeule.

La carretera – Cormac McCarthy

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Cormac McCarthy nos conduce a través de una carretera oscura y angustiosa sin saber dónde empieza ni dónde puede terminar. Una historia que nos sitúa en un futuro incierto, un mundo devastado, sin darnos pistas exactas de lo ocurrido.

Nos adentramos en un mundo post-apocalíptico junto a un padre y su hijo, mediante una narración desasosegante y sin pausas donde todo es de color gris. Esta monotonía se ve rota con los sueños y los recuerdos del adulto, y por la aparición de otros humanos de forma fugaz, dejando claro que la humanidad ya no existe como la conocemos y los hombres son los últimos animales que pueblan el planeta y luchan por sobrevivir comiéndose –literalmente- al más débil. Así, en lugar de querer encontrar nuevos humanos en su camino, prefieren huir de cualquier contacto con personas que pueda ponerlos en peligro.

El padre y el hijo transitan por la novela con desgana y sin esperanza, atravesando siempre el mismo paisaje sombrío y lleno de desolación, siempre siguiendo el transcurso de la carretera que los guía hacia el sur. El padre se encarga constantemente de proteger y asegurar la supervivencia de los dos, además de mantener breves conversaciones con su hijo, propias de dos personas hastiadas del mundo que les ha tocado vivir.

Cormac McCarthy obtuvo un premio Pulitzer por esta novela. Recrea minuciosamente cada acto de los personajes: como encienden el fuego, como se tapan con una manta,… y te sitúa allí mismo, compartiendo el mismo espacio con ellos.No he leído nada más del autor, pero ya lo nombran como uno de los grandes escritores norteamericanos de las últimas décadas así que trataré de conseguir alguna de sus otras novelas para decidir si lo coloco en la estantería de mis autores favoritos.

A mucha gente el libro ha podido parecerle aburrido, una opinión que puede ser comprensible ya que carece de acción o de un ritmo frenético que nos haga estar muy atentos. Sin embargo, la forma de sumergirnos en la historia que tiene el escritor me ha hecho que no pudiera parar de leer, que no quisiera apartar la mirada del libro y escapar de un mundo tan terrorífico.

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Una obra imprescindible, de obligada lectura para aquellos que disfrutan del género literario de las distopías que tan de moda está actualmente.

Hace años, vi la adaptación cinematográfica del libro. Estableciendo una comparación, a pesar de que ya sabemos que son odiosas, el libro me ha parecido bastante mejor. No obstante, la película protagonizada por Viggo Mortensen establece una imagen bastante fiel de lo que McCarthy nos narra en su novela.

Así que, como no hay por qué elegir, si puedes, disfruta de las dos.