El desbarrancadero – Fernando Vallejo

 

Fernando Vallejo y su hermano Darío en la portada de la edición de Alfaguara

Tras descubrir sendas obras de la literatura española y chilena, continúo introduciéndome en la literatura hispanohablante con El desbarrancadero. Hoy: Colombia.

Fernando, el narrador, regresa a su Colombia natal para acompañar a su hermano Darío que se encuentra sufriendo los estragos de un sida  en estado avanzado instalado en su organismo. Al regresar a la casa familiar se reencontrará, muy a su pesar, con su madre y el más joven de sus hermanos, además de verse rodeado de un pueblo colombiano del que mucho tiempo atrás terminó huyendo y detestando.

El autor nos invita a navegar por sus pensamientos de forma desordenada, saltando de aquí allá y analizando todo lo que va creyendo oportuno, usando un lenguaje sin filtros para expresar su opinión sobre temas controvertidos como la corrupción, la religión o la familia. Vallejo nos muestra una vida miserable, con las drogas, las enfermedades y la violencia como elementos protagonistas.

La ira del narrador se ensaña de forma cruel y directa con muchas de las personalidades que se han cruzado en su vida, pero sin lugar a dudas su mayor aversión, además de por el Papa Juán Pablo II, se dirige hacia su madre –la llama La Muerte- y su hermano más joven. Sus palabras cargadas de tanto odio pueden llevar al lector a imaginar a un Vallejo demasiado prepotente y repetitivo en ciertas ocasiones. Continue reading “El desbarrancadero – Fernando Vallejo”

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Please like me, la serie que gusta y empacha

Gran parte de mi tiempo libre, además de los libros, lo ocupan las series y las películas, y más desde que soy usuario de Netflix, así que sería un error no compartir con vosotros algunas de ellas.

Después de unos cuantos dramas me apetecía una serie de capítulos cortos, una comedia entretenida para pasar buenos ratos, y la encontré: Please like me. Desde Australia nos llega esta comedia dramática protagonizada por el actor Josh Thomas – también nombre del personaje protagonista- , que también es su creador; de hecho, aquí parte su egocentrismo, intencionado o no, que vamos a encontrar a lo largo de todos los episodios.

La historia arranca con Josh y su novia, Claire, terminando su relación debido a la “nueva” orientación sexual de Josh: es gay. Lo inusual del asunto es que la noticia de su propia homosexualidad le llega a Josh por boca de Claire, situación que él no tarda en aceptar iniciando una relación con Geoffrey, el compañero de trabajo de Tom, su mejor amigo. El elenco de personajes se ve completo con una madre con tendencias suicidas y un padre que ha rehecho su vida con una tailandesa más joven que él.

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Con un aire indie y modernillo –que esto sea una virtud o un defecto depende de ti-, la serie trata temas controvertidos y actuales como la homosexualidad o el aborto, todo desde un ángulo bastante optimista y sin perder la sonrisa, lo que le ha hecho ganarse numerosos elogios por parte de la crítica y el público;pero, por desgracia, aunque para el microcosmos de Josh lo sea, todo no podía ser tan perfecto,y a Please like me le encuentro varios defectos que no pasan desapercibidos.

Cualquier parecido de los personajes y sus vidas con la realidad –cualquier realidad- es pura casualidad. Las planas reacciones y emociones de los personajes no escapan de un gran repertorio de risas, sonrisas, frases con chispa y miradas propias de alguien que está fumado y le resulta difícil aguantarse la risa; nadie llora, grita, tiene rabia, sufre, manda a la m**rda a alguien, todo esto a pesar de darse situaciones traumáticas como la pérdida repentina de un ser querido, pero aquí nadie se pone nervioso, y a mi todo eso si que me exaspera. Para completar el cuadro,  Josh happy-flowerpower , que por momentos se va convirtiendo en un ser irritante, se rodea de chicos guapos interesados por él al más puro estilo Paco Martínez Soria y las suecas en la Costa del Sol. En resumen, una irrealidad con la que el espectador difícilmente se encontrará identificado y representado.1-m8ry7yjrwcyhvc99rdqedg

A pesar de todo el percal, después de varios intentos desesperados de no prestarle más atención a esta serie, me ha resultado difícil no ver un episodio más. Josh y compañía con sus ganas de gustarte, te dejan con ganas de más, con el deseo culpable de otros 20 minutos de buenrollismo rosa, queriendo saber si, por fin, alguien alzará la voz o se hartará de todo de una vez por todas. Salvando las distancias con Lena Dunham, podemos encontrar similitudes entre Please like me y la serie Girls, así que si te gustaron las andanzas de las cuatro chicas por Nueva York, seguramente te interesará ver a Josh con su jiji y su juju. Me cae mal, se nota, ¿no? Pues solo un consejo: no te lo pierdas.

Para acabar con Eddy Bellegeule – Édouard Louis

Para acabar con Eddy Bellegueule_135X220Desde que leí una entrevista que le hicieron al autor por la publicación de esta obra, quise leerlo. Me encontré con él por casualidad, sumergido en una cautivadora librería de segunda mano. La publicación en Francia, país de origen del autor y protagonista, fue un éxito además de estar envuelto en una gran polémica debido a su truculenta historia personal y familiar.

Edouard Louis, conocido como Eddy Bellegeule en su juventud, un apellido que evoca a las fauces de los animales según explica la traductora española, es el protagonista de este relato autobiográfico. El pequeño Eddy nació en el sitio equivocado, pasó, o más bien sufrió, su infancia en un pequeño pueblo en el norte de Francia. Un ambiente hostil para alguien como él, un chico amanerado y con poco interés en las aficiones y costumbres de sus familiares y vecinos, un estilo de vida burdo y provinciano.

Él era diferente, y se daba cuenta. No solo se daba cuenta sino que el mundo que le rodeaba se lo hacía saber de una forma cruel y desdeñosa para un niño. Un niño que crece y hace propio el deseo de sentirse aceptado, así intenta deshacerse de sus instintos más profundos solo para encajar, para integrarse en una sociedad que ni él mismo entiende.

Édouard describe una sociedad rural que puede parecer de otra época para la mayoría de personas que lea sus palabras, un ambiente poco frecuente -quiero pensar- en un país desarrollado en pleno siglo XXI a pesar de encontrarse en el país de la liberté, égalité fraternité. Los personajes que habitan el mundo que rodea al joven protagonista, extraídos de un mundo completamente real, aborrecen a aquellos que son diferentes; el racismo, el machismo y la envidia se encuentran presentes en el día a día del pequeño pueblo. Todo esto podría haber servido de excusa para cargar contra todo ser viviente que le dificultó la existencia durante los primeros años de su vida, pero el propio Eddy ha sabido como describírnoslo sin hacer hincapié en el odio y el rencor que el muchacho haya podido sentir durante todo su padecimiento.

“Pero, a fin de cuentas, como era el raro del pueblo, el afeminado, despertaba cierta fascinación divertida que me ponía a buen recaudo, igual que a Jordan, mi vecino de la Martinica, el único negro en kilómetros a la redonda,  a quien le decían Es verdad que no me gustan los negros, ahora ya no ve uno más que negros que causan problemas en todas partes, que pelean en guerras de sus países o que vienen aquí a quemar los coches, pero tú, Jordan, estás bien, no eres como los demás, y nos caes bien”

La lectura de esta novela me cautivó desde sus primeras líneas. Debido a su corta extensión, pude leerlo tranquilamente en un par de tardes, hipnotizándome con cada una de sus palabras en un relato duro y directo, protagonizado por personajes con nombre propio. El único “pero” que podría señalar sería la estructura del libro, esta no sigue una línea cronológica clara, el autor va narrando sus vivencias de una forma desordenada, algo que no es excesivamente molesto pero que me ha provocado alguna confusión de lector despistado.

La historia me ha recordado a una de mis películas favoritas de mi infancia: Matilda, inspirada también en un libro del famoso escritor Roald Dahl, de título homónimo al de la película. Así que si tú también has disfrutado de esa película –quizás también del libro, no lo he leído aún- y de su historia de injusticia y opresión, podría interesarte Para acabar con Eddy Bellegeule.